Conocimientos básicos del buen tasador (artículo formativo).

A la búsqueda de una perfección cada vez mayor y más exacta, el oficio de tasador, más que una profesión o una afición profesionalizada, parece, más bien, UNA RELIGIÓN.

La inmensa mayoría de los gemólogos, tasadores y joyeros, que conozco, están casados con esta ciencia. Invierten más tiempo y dedicación en esto, que en cualquier otra cosa; si midiéramos la proporción entre beneficios y tiempo dedicado, nunca saldrían las cuentas; y, sin embargo, es de apreciar ¡cuántas horas, cuánto dinero, cuánto esfuerzo se emplea en conseguir la utópica meta de esa perfección, imposible de aprender en su totalidad!, pero entregándonos a perseguirla sin importarnos los sacrificios, los sinsabores y los fracasos.

En Prodiam, ese gran acontecimiento que supone para los que estamos involucrados de alguna manera en la gemología, un extraordinario punto de referencia y del más alto interés, un hervidero de posibilidades culturales y profesionales, de intercambio de conocimientos y de encuentro de la familia gemológica, que de otro modo serían, con toda probabilidad, muy difíciles de conseguir; pues ahí, (Y después de una introducción acertadísima) oímos estas atinadas frases a Antonio R. Nolasco, compañero hoy y referente siempre: -“… La tasación es de las actividades más complejas de la rama de la joyería y de la gemología. Requiere, muy en contra del pensamiento de muchos, de amplios conocimientos científicos. El tasador tiene que conocer las gemas, su composición y formación, las síntesis e imitaciones, los metales, las aleaciones, las técnicas, las falsificaciones, copias y modificaciones, la nomenclatura,…Dominar y tener destreza en la utilización de las herramientas y equipos a su alcance, habilidad para manejarse entre los diferentes medios materiales y documentales de los que disponemos para la tasación y el estudio. Tiene que tener amplios conocimientos de historia, de economía, de precios; conocer los mercados nacionales e internacionales, las subastas, la oferta, la demanda y estar en constante reciclaje”.

Conocer,… dominar… tener destreza… habilidad para manejarse,… En materias de tanta amplitud y diversidad como: Joyería ( inacabable campo de habilidad manual, en el que siempre se descubre y aprende algo cada día, pero que abarca una extensa gama de actividades: Metalurgia, soldaduras con llama convencional, oxhídrica, por arco, con láser, microondas, etc. , fundición, aleaciones, deformación en frío o en caliente, matrices y moldes, galvanoplastia, recubrimientos, tratamientos de superficies, esmaltes, técnicas de todo tipo, diseño, etc.) Gemología, ¡qué vamos a decir que no sepáis... otro abanico de ramas y materias: Mineralogía, petrología, yacimientos, cristalografía, cristalo-química, óptica, síntesis, tratamientos, nomenclaturas, identificación, inclusiones, etc. etc. Historia, otra andanada de derivaciones que equivaldrían a otras tantas titulaciones, en el ánimo de tener los conocimientos ideales para saber discernir con exactitud, fechas y personajes, avances sociales y descubrimientos, datar cambios en la técnica, etc…

Nunca se llega a saberlo todo, y sin embargo, se necesitan muy amplios estudios de historia, tanto sociológica como política o económica, historia del arte, y de cualquier otra clase, que incumba a ese otro arte de DATAR EL TIEMPO, de saber, con la máxima exactitud posible, la fecha de nacimiento de una joya; sin apenas tocarla, de manera que no se le haga el más mínimo daño. (… y sin poder recurrir a medios como el carbono 14, en la geología, arqueología, etc.) Mercados,…“Mercados, de ámbito nacional e internacional “…escribía Nolasco; con toda la carga que eso supone de marketing, economía, valoraciones;…el mundo de la moda, ese influyente mundo, que con sus fluctuaciones es capaz de cambiar demandas y ofertas, colores y estilos y, por supuesto, de alterar los precios.

Los precios… Al final,… todo se reduce a ellos en la tasación. A ellos y, con ellos, todo el bagaje cultural, científico y de conocimiento de un tasador, encaminado a poder determinar el valor de una pieza de joyería, o de algo más: De una alhaja, tenga la antigüedad que tenga, ya sea una obra de arte (catalogada o no), un reloj normal o reloj-joya o reloj histórico, una pieza de orfebrería, una gema preciosa (o que simplemente lo parezca), etc. etc. etc. Y todo esto, ¡sin fallos!, porque no solo podrían repercutir en el bolsillo de una de las partes interesadas, en detrimento de la otra, para el caso de un litigio o de una compra-venta, sino que se desmoronaría toda la credibilidad de nuestro laboratorio, de la cual tanto dependemos, aparte de que podría dar lugar a demandas, denuncias e indemnizaciones; sobre todo, cuando la tasación ya es ejecutada en juzgados.

Por eso, se nos queda la cara a cuadros cuando escuchamos la frase favorita de nuestros interesantes e interesados clientes: -“Dígame, ¿qué puede costar esta piedra? ¡Más o menos…! No hace falta que la analice a fondo… Y al laboratorio… ¡qué va…! Sólo es para tener una aproximación…” En una ocasión, durante una visita a un detallista del ramo, una clienta que sostenía un estuche con tapa transparente, con una gema dentro, me dice: -“¿Qué valor puede tener en España esta esmeralda que acabo de comprar, en un viaje que hicimos mi marido y yo a Colombia?” Como uno ya lleva andado unos años y además por precaución, y conociendo los peligros de efectuar una valoración así, contesté: -“Señora, con todos mis respetos, para dar un precio tendría que analizarla despacio, identificarla, comprobar su origen, su calidad, su color, calibrar su transparencia,…” -“¡No!, ¡no!, -contestó la señora- Vd. dígame solamente cuánto puede costar, más o menos y si es buena o no”. Sólo pude contestar: -“Señora, así, con esta luz y sin lupa ni gafas, le puedo decir que creo que es verde ¿no?” . . . . . . . . o . . . . . . . .

Después de esta apabullante descripción de disciplinas, necesarias todas ellas para poder ejercer con digna suficiencia, entramos a valorar por qué se necesita una constante puesta al día de todas ellas: La sencilla respuesta es: Porque todas ellas están en constante y diaria evolución y todos los avances y todas las novedades, que se producen en cada una, deben ser conocidas por el tasador-gemólogo-joyero-experto en historia del arte y de la joyería, de los mercados, etc., con la mayor rapidez.

¿Qué podríamos decir de un gemólogo, que no conozca todavía el problema del tratamiento HPHT, o del sobrecrecimiento de diamante CVD sobre otros materiales cristalinos, o del diamante sintético gema sobre todo del fancy, o del recubrimiento de fluoruro y de oro, o de las nuevas imitaciones de diamante, mucho más problemáticas que la Moissanita, sobre todo si están dentro de un engaste cerrado, o de la difusión con berilio o de nuevas gemas descubiertas como la Poudreteíta o la Pezzotaita, o del descubrimiento por nuestros científicos de la Universidad de Cantabria, de la verdadera causa en la diferente coloración, que provoca el cromo, en el Rubí y en la Esmeralda? ¿o de los nuevos avances en la investigación de las inclusiones para establecer el origen geográfico de una piedra preciosa? Por cierto, hace unos cuantos días, se dio la noticia por televisión del hallazgo de un nuevo mineral con la composición de la Kriptonita, aquella que, según la película, quitaba los poderes a Superman. (Sin embargo, no dijeron si era natural o creada en laboratorio).

¿Qué podríamos decir de un joyero, que no esté enterado de las nuevas tecnologías aplicadas al diseño, al prototipado rápido conectado con la fundición a la cera perdida, de las ventajas de internet, de la aplicación del láser, de las nuevas aleaciones de plata o de oro, que ya no son ternarias como antes, que ya no buscan sólo un color y que ya no deben servir para todo, sino que ahora son más complejas, encaminadas a conseguir unas determinadas propiedades físicas y químicas para cada objetivo o uso a las que estén destinadas, o los metales del grupo del platino, que están interviniendo cada vez más en nuestros talleres, o el indio, o de los sustitutivos para erradicar el cadmio y el níquel?

¿Qué podríamos decir de un economista, que no sepa de globalización, de la facilidad actual de obtener mercados, de la casi mágica facilidad para acceder a las subastas, de las armas que hay hoy en día, para la búsqueda de dinero y negocio a nivel mundial, o si está especializado, de las nuevas tecnologías aplicadas a la extracción de gemas y minerales-mena e incluso a la talla de éstos? Pues sí, evolución, evolución, evolución constante y el gemólogo, el joyero, el tasador, tienen que conocer todo esto y sus cambios diarios, porque necesitan valorar con precisión y no a fecha de ayer, sino en la de hoy mismo o mejor aún en la de mañana.

Para ello, han de estar en permanente reciclaje y al día, de los avances que se vayan produciendo, tanto científicos como industriales, mercantiles o de comunicaciones. La necesidad creo que es clara. Y aún cuando en la era de las comunicaciones todo está a nuestro alcance, es una tarea ingente la de recopilar, desechar, limpiar, procesar y esquematizar, para luego digerir, toda la información que nos llega de los distintos medios. En mis comienzos era todo lo contrario: Faltaba de todo, y apenas se alcanzaba a entresacar cositas de aquí y de allá en las pocas publicacio-nes, que estaba en nuestra mano adquirir y casi siempre traducir.

Claro está que, mis comienzos, eran aquellos en que la mili se hacía todavía con lanza. Se echan de menos instituciones a nivel nacional, esas que dicen tener medios y nivel suficientes que, preocupadas por propagar estos avances para enriquecer a la comunidad gemológica, los presentaran en sus publicaciones, filtrados y contrastados, pero con un ritmo vivo, y con la suficiente agilidad, rigor y eficacia. Y no es que no hagan una excelente labor y con un nivel científico impresionante, sino que les falta esa rapidez en la divulgación; aunque luego, en sus artículos de fondo buscasen una profundidad, que se agradece enormemente y para la cual están capacitadas y disponen de medios envidiables. Ahí les dejo ese guante.

A veces, leemos con pena, en publicaciones de nuestro sector, las noticias gemológicas, que invariablemente, en cada ejemplar son: - Baja el bruto en La India. - China hace subir el precio del diamante… - Canadá sigue liderando la producción… -Tel-a-viv, ya controla el 60% de la talla…etc. y así toda la página y mientras tanto, vamos conociendo avances y descubrimientos científicos, gracias a otros medios e incluso en la prensa diaria no especializada o no relacionada con la gemología.

Creo que las escuelas e institutos vigentes están trabajando bien para que, además, podamos renovar ideas, actualizar conocimientos y adquirir nuevas dimensiones culturales, algo que valoramos, porque sabemos que, al igual que a nosotros, les debe costar mucho sacrificio, esfuerzo y dedicación, estar constantemente puestos al día, con la sana pretensión de sobresalir y ser de los mejores.

Autor del artículo: Ángel M. Fariña Gemólogo y Tasador Socio nº 118. (Resumen de su ponencia expuesta durante la jornada celebrada en Vigo / Mayo 2007).