Cámaras digitales (artículo formativo).

La irrupción de las cámaras digitales en el mercado ha supuesto una enorme ayuda para los tasadores.

Nuestro socio Enrique Orozco nos escribió hace algún tiempo algunas anotaciones para entender y utilizar mejor esta novedad en nuestra profesión.

"La aparición de las cámaras de fotografía digital han supuesto un revulsivo en mundo de la fotografía. Para nuestra actividad de tasadores resulta particularmente interesante disponer de un equipo que nos permita: fotografiar las piezas con las que estamos trabajando y ver inmediatamente los resultados sin tener que esperar el revelado de los carretes. Realizar múltiples tomas, para quedarnos con las mejores y desechar las malas sin coste alguno. Modificar fondos de color, retocar, poner marcas, flechas o notas aclaratorias, etc, utilizando un programa sencillo de tratamiento de imágenes. Incorporar una buena fotografía a nuestro informe, impreso directamente en papel de calidad fotográfica, sin movernos de nuestro ordenador y con un costo muy reducido. Guardar para nuestro protocolo, junto a una copia del informe, cuantas fotos creamos convenientes de la pieza, o de detalles de ella, así como adjuntar comentarios y observaciones."

"Todo ello podemos grabarlo en un CD y archivarlo cómodamente, ocupando muy poco espacio. Además, dado que entre los de nuestro gremio abundan los coleccionistas de cosas: gemas, minerales, relojes, antigüedades... la fotografía digital nos ayudará a tener un archivo ordenado de nuestras rarezas. Y también sirve para llevarla de vacaciones y luego torturar a los amigos con una sesión de tonterías digitalizadas, que también tiene su morbo. La compra de una cámara digital, como la de cualquier artilugio informático, entraña para la mayoría de los mortales una inquietante duda: ¿compro ahora o me espero a que bajen los precios y mejoren las prestaciones? Y esperando, esperando.... nos puede pasar como a la burra de Balaan, que se murió de hambre mientras se decidía entre comer cebada o avena".

"Mi opinión es que ya se puede comprar un equipo que cubra nuestras necesidades, y dedicarnos a sacarle todo el partido posible olvidándonos por un tiempo de ese mercado, que seguirá avanzando vertiginosamente. Para nuestra labor de tasadores os aconsejo un máquina que cumpla los siguiente requisitos: no obsesionarse con los megapixeles. Para obtener reproducciones en papel, tamaño tarjeta postal con calidad, tendremos de sobra con una imagen de 1600 x 1200 píxeles. Una máquina a partir de 2 megapixeles será más que suficiente si tenemos una buena impresora. imprescindible que disponga de función “macro”, que nos permita acercarnos al objeto lo suficiente para obtener imágenes nítidas de objetos tan pequeños como una sortija. aconsejable que tenga batería recargable, si no queremos gastarnos un fortunón en pilas. puestos a hacer un gasto es mejor decantarse por una marca prestigiosa que nos garantice una buena óptica y un servicio técnico sin problemas".

"Fundamental un trípode de sobremesa (los hay muy coquetos y baratos). Una buena iluminación para las joyas podemos obtenerla con la ayuda de campanas que venden para este menester o bien jugando con las fuentes de iluminación de nuestros microscopios y fabricarnos una pantallita que nos difumine la luz y nos evite reflejos. Y por último armarse de paciencia y dedicarle algunas horas a practicar disparando y borrando fotos de todas las joyas que tengamos a mano hasta conseguir nuestros objetivos. Sin olvidarnos de inmortalizar esos momentos mágicos que nos hacen reconciliarnos con la vida; ya saben: la barbacoa del cuñado, la gamberrada del sobrinito en la piscina.."

"El principal problema de las fotografías de pequeños objetos, como es nuestro caso cuando hacemos tomas de joyas, es lograr una buena profundidad de campo que nos permita una imagen enfocada de la totalidad de la pieza. Si disponemos de una cámara con un buen macro no habrá dificultades, de todos modos mejoraremos la imagen si operamos en modo manual dando prioridad a la abertura de diafragma y cerrándolo al máximo. Uno de los mejores avances que aporta la fotografía digital es la inmediatez de los resultados. Una vez disparada la foto podemos verla en nuestra pantallita LCD. Borrar las tomas malas y descargar en nuestro ordenador las aceptables."

"Y aquí empieza la otra gran ventaja: utilizar un programa de tratamiento de imágenes para mejorar algunas cosas. Existen muchos en el mercado, unos sencillos, algunos suministrados junto al sofware de la cámara, otros complicadísimos que dan la impresión de que necesitaríamos otra vida más para aprender a manejar todas sus herramientas. Tendremos suficiente con uno facilito que nos permita redimensionar y mejorar el encuadre, ajustar brillo y contraste y mejorar el color, aparte de introducir capas (que funcionan como si le pusiéramos una transparencia encima) donde pondremos señales y anotaremos textos. Por último archivar las imágenes de manera ordenada y clara. Quedarnos con las buenas y desechar las inútiles. Grabar en CD las que guardaremos en nuestro protocolo, si no queremos cargar demasiado pronto el disco duro."

"Particularmente interesante sería intercambiar información entre profesionales, acompañadas de imágenes. Eso sí, separando de manera clara los archivos de trabajo y los de ocio y familia, no sea que le pidamos opinión a un colega sobre una alhaja antigua de mucha envergadura y al recibir nuestro E-mail le aparezca la imagen de nuestra suegra en las últimas vacaciones."

Enrique Orozco.